Tratando de entender qué estaba pasando con las relaciones hombre- mujer, me he dado cuenta del gran juego que estamos llevando a cabo ambos.

Hasta hace relativamente poco tiempo, la mujer ha estado subyugada al hombre, apenas tenia derechos, no se le permitía opinar, ni votar, ni estudiar o formarse en una profesión…su deber era el hogar y la familia…

Durante demasiado tiempo la mujer ha sido ninguneada, vilipendiada, denostada, maltratada  , manteniéndose en silencio , castrada de su poder, pero ejerciendo el don de la observación y desarrollando la mente en secreto. Así fue perfeccionando el arte de la escucha en la que tanto se aprende, la intuición y las emociones, de las que somos expertas y grandes conocedoras. Puesto que la razón era sólo cosa de “hombres”.

Generación tras generación hemos ido creciendo y siendo educados con esos “patrones mentales” de tal forma que se han adherido a nuestro ADN emocional formando parte de nuestro código genético y gran estigma humano.

Pero como la vida es un continúo cambio, esto en algún momento tenía que cambiar para favorecer la evolución de la Humanidad y antes de la evolución llego la re-volución femenina.caballos

Con la revolución femenina, las mujeres perdieron el miedo, es miedo que las tenía exclavas del machismo castrante desde hacía tanto tiempo, querían recuperar su poder, pero acaso sabían cómo?.

Llevaban años y años, generaciones y generaciones observando a los hombres, viendo sus comportamientos, estudiando su “modus operandi” y vieron que les funcionó. Entonces, qué hicieron??

IMITARLES. Si a ellos les daba resultado ,por qué no se lo iba a dar a ellas??. Y aquí empezó la guerra de los opuestos….

Las mujeres querían el poder, sobresalir profesionalmente, salir del hogar en busca de su libertad, dejar de ser las “ amas de cria” de sus hijos y las criadas de sus maridos…QUERÍAN LIBERTAD a costa de lo que fuese…

Se liberaron sexualmente y comenzaron a comportarse como los hombres. Sexo libre, fácil, diverso y sin complicaciones…

Consiguieron estar en puestos de poder en la política, las finanzas, las empresas, el espectáculo, las ciencias y las letras…

Pero a qué precio??

El objetivo ha sido cumplido, querían igualdad y la tuvieron, pero, es realmente igualdad?. O es competitividad basada en el resentimiento justificado por supuesto de vidas tras vidas en un segundo plano privadas de sus derechos?.

Desde mi opinión ese resentimiento justificado está latente a un nivel muy inconsciente, pero es real.

La mujer está enfadada y no ve al hombre como su “igual”, se empeña en ser y comportarse como el pero desde la competitividad y la des-unión.

Pero qué pasa con ellos?. Cuando la revolución femenina llega, al hombre le descoloca totalmente pues lleva de manera intrínseca una forma de vivir y de ser que ya no tiene lugar alguno . Le han “usurpado” su identidad, entonces al ver que ellas se comportan como ellos, empiezan hacer lo mismo. IMITAR.

Así nace el “metrosexual”, el hombre que trata de adaptarse a esta nueva corriente de conductas y al observar que la mujer ha ido adquiriendo roles masculinos, ellos comienzan a imitarlas adquiriendo roles femeninos, como ocuparse de las tareas del hogar, los niños, cuidarse por dentro y por fuera…en fin… ambos han buscado el complementarse aún siendo de sexos opuestos.

Pero como todo lo nuevo, tiene que pasar un tiempo para que esto se produzca de una manera equilibrada.

Creo que en este momento de caos emocional, las parejas están des-unidas porque no se encuentran todavía a gusto ni en armonía con el nuevo rol adquirido y en vez de encontrar en esa igualdad un nexo de entendimiento, de amor incondicional y de aceptación, siguen luchando como al principio por intentar parecer y no SER.

Siguen enfadados los unos con los otros reprochándose y etiquetándose con comportamientos “típicos”.

Si nos diéramos cuenta de que somos seres espirituales viviendo una experiencia humana en la que se nos ha dado un traje, femenino o masculino para desarrollar y vivir dicha experiencia, si entendiésemos que en cada uno de nosotros hay una parte femenina y una parte masculina y que aceptando ambas partes y re-conociéndolas en nosotros somos capaces de aceptarlas y re-conocerlas en los otros, entonces nos amaríamos y amaríamos a nuestros “opuestos” tomando conciencia de que realmente sólo desde ahí existe la igualdad.

Igualdad de Alma, igualdad de corazones y con el derecho de ser amados y el deber de Amar y amarnos…

Sólo desde el entendimiento de que somos seres individuales pero duales así nos respetaremos, amaremos y aceptaremos.

Dejemos ya de pelear, de competir, de pre-juicios a cerca de unos y otros…

Las mujeres y los hombres son maravillosos y hemos venido a este mundo a unirnos y compartir, amarnos y respetarnos y hacer de este camino por la vida, un paseo compartido de igual a igual… de corazón a corazón…

Re-conocer al Dios que hay en el hombre y darle su lugar y que él re-conozca a nuestra Diosa y ocupe el suyo es la única manera de aprehender, de complementarnos y de unirnos en la completitud.

Dejemos de jugar a los opuestos y aprendamos a re-conocernos en el otro y compartir el camino y la magia de la vida…pues todos formamos parte del TODO y todos somos UNO…

danza de los opuestos